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Vidas privadas en archivos públicos herramienta de la historia



Eduardo Núñez Fernández, La Archivística y los Archivos, en Organización y Gestión de Archivos, Gijon. Ediciones Trea, 1999

El concepto de “fondo” ha tenido algunas modificaciones a lo largo de la historia, inicia diciendo Núñez Fernández y a continuación precisa algunos, entre los que consideramos a los siguientes como los más relevantes.

  • Conjunto de documentos procedentes de una misma institución o persona
  • Conjunto de series de una misma procedencia
  • Fondo: Denominación que sustituye a la palabra archivo, cuando el de un organismo pasa a formar parte de otro archivo.

Las diversas definiciones del concepto de fondo, aun con ser muy variadas, vienen a coincidir en una cuestión fundamental: la pre existencia de un productor o generador que lo crea, lo archiva y lo utiliza para sus diversos intereses y actividades  

Los fondos no pueden ser separados simplemente, dice el autor, por su formato físico: libros, planos, pergaminos y papeles, pueden ser complementarios entre sí, tener una misma función y clasificarlos en diferentes lugares podría hacer que se pierda información.

Otra definición conveniente es la de Institución. Para que se cumpla debe tener documentos de interés público. Puede ser que originalmente sindicatos, congregaciones religiosas, sociedades mercantiles, empresas, colegios profesionales o asociaciones de vecinos, por mencionar algunos de los ejemplos del libro, inicien como instituciones de carácter privado, pero ¿serán de interés público con el paso del tiempo?. Líneas adelante reflexionaremos sobre esto.
 
Originalmente estas organizaciones pueden tener carácter jurídico, de interés sólo privado.

Puede ser no solo interesante, sino importante analizar estos conceptos entre el interés público y el privado. La diferencia entre ambos es el tiempo.

Quizá haya aquí similitudes con otros temas como el derecho de autor. Una canción o una obra literaria legítimamente deben producir una ganancia a sus autores, pero con el paso del tiempo no sólo tienen un valor estético, sino histórico, porque dan cuenta de una época, de la forma en que se concibe el amor, la política, la ciencia, las relaciones humanas, la ética del individuo y la moral pública en un momento de la historia.

Los registros de una institución pública como la Universidad Nacional Autónoma de México, en un periodo determinado como la sexta década del Siglo XX, pudieron ser sólo de interés privado para los alumnos y los maestros.

Sin embargo en el Siglo XXI ya pueden darnos muy interesante información, incluso en aspectos que aparentemente son triviales. Así pudimos constatarlo por ejemplo con tan solo ver las fotografías de alumnas de hace 50 años. Su forma de pintarse y peinarse para un documento oficial, el promedio de calificaciones, la proporción entre los que iniciaban y terminaban la universidad en esa generación, todos estos son datos que, debidamente comparados pueden arrojarnos información de interés público.

Documentos sueltos de interés particular, cotejados y clasificados se convierten en fondos de interés público. Hojas de un archivo, relacionadas entre sí, se han de convertir en una herramienta para armar la historia.

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